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El fusca presidencial

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U no de los diversos íconos representativos de la austeridad a nivel personal del presidente saliente José "Pepe" Mujica es su viejo fusca celeste. Todo un símbolo, en estos tiempos consumistas en los cuales todo el mundo aspira al 0  Km, fue elegido por un grupo de partidarios para llevarlo, muy bien imitado como una carroza de carnaval, a la despedida que se le hizo frente a la casa de gobierno ayer por la tarde. Me pregunto si el día que deje el mando el entrante Tabaré Vázquez sus partidarios van a llevar un carro alegórico con una bomba de cobalto...

El café en invierno

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D urante el invierno, el Sorocabana era un buen lugar para pasar las horas y escapar del frío de la calle.

Junto a la ventana

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L as mesas más apreciadas en el Sorocabana eran las que estaban junto a los grandes ventanales que daban a la Plaza Libertad, por las cuales entraba una luz magnífica y desde donde se podía ver hacia el exterior.

Presencia femenina

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E n las largas jornadas del Sorocabana era poco frecuente la presencia femenina, como si la inactividad relacionada con pasar el tiempo sin hacer nada frente a la mesa de un café fuese una prerrogativa exclusivamente masculina, viril, casi me atrevería a afirmar.

En el Sorocabana

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E l ambiente del café y sus parroquianos me ofrecieron muchas opertunidades para utilizar mi cámara, lo que hacía con la mayor discreción y sin que prácticamente nadie se diese cuenta; después de todo, yo era un cliente habitual más, solo que bastante más joven.

Algo más acerca del Sorocabana

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L as fotos más viejas que tengo del Sorocabana de la Plaza Libertad datan de 1972. Probablemente fue por esa época que comencé a tornarme cliente asiduo y a encontrarme con mis amigos a ciertas horas, algunas veces de mañana y otras de tarde. Tenía 24 años y la mayoría de los demás habitués eran más viejos que yo. Aunque invariablemente tenía la cámara conmigo, no siempre fotografiaba. Además, era obvio que el café iba a estar ahí para siempre,  habría tiempo de hacerlo más tarde y yo, naturalmente, también iba a estar disponible y cámara en mano para hasta el fin de los tiempos. No hay nada comparable a las certezas que uno tiene cuando es joven.

Recuerdo del Sorocabana

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H oy estuve revisando mi archivo de fotos del Sorocabana para copiar una de ellas y me puse a rememorar un instante esa época, alrededor de una década y media durante la cual fui asiduo cliente de ese viejo café que ya hace tiempo que es parte del recuerdo de una ciudad que se va desvaneciendo. Cuántos cafés estirados a lo largo de la tarde, a veces acompañados por una "porción de medialunas", libros leídos durante horas, animadas charlas con amigos, y afortunadamente un puñado de fotos que cada tanto vuelvo a ver con placer y nostalgia...