Bajo vigilancia

El ojo parpadeante de la televisión vigila a los ciudadanos incluso cuando éstos se hallan más distendidos, a la hora del almuerzo, por ejemplo. No deben dejarse hiatos por los cuales pensamientos e ideas inadecuados pudieran infiltrarse y corromper sus delicadas y débiles mentes. Un buen partido de fútbol, como en este caso, es todo lo que necesitan ver y escuchar.

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