La niña por lo visto vendía estampitas religiosas por 18 de Julio y cuando la vi se estaba zampando una enorme hamburguesa. Tenía claro, pese a su corta edad, que si bien hay que darle alimento al espíritu, no hay que olvidarse del cuerpo.
D e nuevo en el camino, a recorrer esas bien trazadas y espaciosas rutas indonesias por las que circulan confiados incontables conductores, respetuosos de las reglas del tránsito y del derecho de los demás. Toda una experiencia, pero no para los corazones débiles.
A quienes pueda interesarle, les aviso he subido a mi página en inglés casi 150 fotografías de mi serie sobre el tropero, que he expuesto parcialmente el varias oportunidades, la última de ellas en el Museo Nacional de Artes Visuales en Montevideo. Pueden verse aquí .
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