Coqueta
Los transeúntes pasaban junto a su puesto en la avenida sin detenerse, llevados por la prisa. Para no perder el tiempo, la vendedora se acicalaba con toda calma; nunca se sabe cuándo puede presentarse de improviso el comprador de su vida...
Los transeúntes pasaban junto a su puesto en la avenida sin detenerse, llevados por la prisa. Para no perder el tiempo, la vendedora se acicalaba con toda calma; nunca se sabe cuándo puede presentarse de improviso el comprador de su vida...
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