¡Qué maravilla -dirán ustedes- poder hacerse una siestita a la sombra, en un parque junto al río! Y yo pienso que lo que es realmente maravilloso es que ese señor pueda dormitar tranquilamente sin temor de que le roben la bicicleta...
E sta tarde en un momento pareció como si fuese a instalarse una densa niebla y me acordé de la "camanchaca", una niebla en el norte de Chile que parecía dejar suspendidos en el aire a los personajes que bailaban durante la fiesta de la Virgen de La Tirana.
D e nuevo en el camino, a recorrer esas bien trazadas y espaciosas rutas indonesias por las que circulan confiados incontables conductores, respetuosos de las reglas del tránsito y del derecho de los demás. Toda una experiencia, pero no para los corazones débiles.
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