Más birmanos jugando, esta vez a las damas, pude identificar el juego, aunque no los exóticos frutos en primer plano, que ellos describían con una palabra que no conocía (¡cómo se aprende viajando!)
D e nuevo en el camino, a recorrer esas bien trazadas y espaciosas rutas indonesias por las que circulan confiados incontables conductores, respetuosos de las reglas del tránsito y del derecho de los demás. Toda una experiencia, pero no para los corazones débiles.
A quienes pueda interesarle, les aviso he subido a mi página en inglés casi 150 fotografías de mi serie sobre el tropero, que he expuesto parcialmente el varias oportunidades, la última de ellas en el Museo Nacional de Artes Visuales en Montevideo. Pueden verse aquí .
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