Alli estaban sus bicicletas, perfectamente alineadas frente a la pantalla, pero ni rastro de sus propietarios. De todas formas era irrelevante, porque no había ninguna proyección, no eran más que ausencias.
E sta tarde en un momento pareció como si fuese a instalarse una densa niebla y me acordé de la "camanchaca", una niebla en el norte de Chile que parecía dejar suspendidos en el aire a los personajes que bailaban durante la fiesta de la Virgen de La Tirana.
D e nuevo en el camino, a recorrer esas bien trazadas y espaciosas rutas indonesias por las que circulan confiados incontables conductores, respetuosos de las reglas del tránsito y del derecho de los demás. Toda una experiencia, pero no para los corazones débiles.
Comentarios
Publicar un comentario