Al sol


No sé su nombre,  vive a unas pocas casas de la mía, pero cada día, cuando paso junto a él, sentado en su silla del lado del sol, nos saludamos con la afabilidad y cortesía de los vecinos de otros tiempos. A veces está solo, otras veces con uno o dos perritos, pero esta vez cambió de esquina, buscando seguir la trayectoria del astro rey, pero creo que igual se sentía acompañado.

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