Hay que decirlo, había demasiada gente, demasiados turistas, no dejaban tranquilo al pobre Camoes en su tumba. Juntando las manos el poeta rezaba, "por favor, Señor, ¡haz que se vayan de una vez estos fastidiosos!"
E sta tarde en un momento pareció como si fuese a instalarse una densa niebla y me acordé de la "camanchaca", una niebla en el norte de Chile que parecía dejar suspendidos en el aire a los personajes que bailaban durante la fiesta de la Virgen de La Tirana.
M e molesta muchísimo, es una verdadera incompetencia, el cartel está colocado al revés. No me imagino cómo va a hacer la gente para interpretarlo, a menos que se pongan cabeza abajo, como tuve que hacer yo mismo...
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