Me quedé un buen rato esperando para ver qué hacían las abejitas en ese panal inmenso, pero pese a que estaban revoloteando en derredor, no pude descubrir el misterio de la fabricaación de la miel y me quedé en ayunas.
E sta tarde en un momento pareció como si fuese a instalarse una densa niebla y me acordé de la "camanchaca", una niebla en el norte de Chile que parecía dejar suspendidos en el aire a los personajes que bailaban durante la fiesta de la Virgen de La Tirana.
D e nuevo en el camino, a recorrer esas bien trazadas y espaciosas rutas indonesias por las que circulan confiados incontables conductores, respetuosos de las reglas del tránsito y del derecho de los demás. Toda una experiencia, pero no para los corazones débiles.
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