Atalaya

La ciudad había amanecido envuelta en un manto lechoso, pero no por ello la pequeña Arrobita descuidaba su vigilancia. Desde lo alto de su atalaya tenía una buena visión de su zona de control y no se perdía detalle alguno.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Más arte al aire libre

Camanchaca

AVISO A LOS NAVEGANTES