Parafraseando a Lawrence Durrell en el inicio de Justine, el primer libro de su famoso Cuarteto de Alejandría, podría decir que en Donosti "en la intensa quietud de esas tardes de otoño hay un reloj: el mar".
E sta tarde en un momento pareció como si fuese a instalarse una densa niebla y me acordé de la "camanchaca", una niebla en el norte de Chile que parecía dejar suspendidos en el aire a los personajes que bailaban durante la fiesta de la Virgen de La Tirana.
M e molesta muchísimo, es una verdadera incompetencia, el cartel está colocado al revés. No me imagino cómo va a hacer la gente para interpretarlo, a menos que se pongan cabeza abajo, como tuve que hacer yo mismo...
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